Fue mirarte a los ojos, sin quererlo.. Te daba el sol en la cara, en el pelo, estabas con la sudadera remangada por los codos y los pantalones algo bajados. Tenías la mirada clavada en tu trabajo de tecnología, por un momento pareció que me teletransportase a un bosque y que tu fueses el carpintero, de tipo sexy. No podía dejar de mirarte, cada movimiento que hacías, no podía.., seguir. Sentía cada vez más ganas de enamorarme de ti, pero peor fue el sentimiento de saber que no debía. Me quedé con la mirada fija en ti. Aguanté dos minutos hasta que me miraste, me sonreíste y seguiste con tu trabajo. Yo también te sonreí, pero tu no lo viste, fue demasiado tarde. Miré hacia mi trabajo, lo dejé a un lado.. ¿Sabes? Prefiero seguir mirándote toda la hora, pero el saber que no me puedo enamorar de ti.., es absolutamente excitante.
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