Pues si...
Él fue tu Big Bang, tu Diluvio Universal, tu Primera Guerra Mundial. Él te llevó al límite, te hizo tocar el cielo, te hizo estremecer. Y lo tenías todo, todo lo necesario para levantarte cada mañana con unas ganas locas de comerte el mundo. Ahora el mundo te come a ti, y en ti solo queda el recuerdo de esa explosión, que al fin y al cabo te salvó la vida.
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