
A lo mejor siempre me quisiste, y fui yo la que me dí por perdedora. A lo mejor éramos el uno para el otro y nunca me lo terminé de creer. A lo mejor querías que fuera tu princesa, y yo siempre te vi como mi amor platónico. A lo mejor debía dejar de pensar en lo imposible y a lo mejor tenía que mirar más allá de la realidad. A lo mejor era cuestión de tener un poco más de fe en mí misma y a lo mejor todo dependía de no escuchar tanto a los demás. A lo mejor tenía que amarte sin medida y a lo mejor era cuestión de dejarme amar.
El que no arriesga no gana, dijiste.
El que arriesga puede morir por amor, dije yo.
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