Detesto esa sonrisa de prepotente que me pones cuando me gastas bromas que no me hacen ninguna gracia. Me saca de mis casillas tener que aguantarte todos lo días, no lo soporto, bueno en realidad es a ti al que no soporto. Me pone de los nervios la pasmosa tranquilidad con la que me miras cuando discutimos, parece incluso que te gusta. Pero más odio que te rían todas las gracias y que tonteen contigo. Detesto por encima de todo que la mayoría de las cosas que me dices son verdad, pero nunca nadie me había llevado la contraria.
Me traes de cabeza, no sé como comportarme contigo…
A veces pienso que no esque te odie a tí, es que odio que me gustes tanto.
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