sábado, 14 de abril de 2012

Es esa necesidad de tenerte, cerquita, junto a mí. Tus brazos alrededor de mi cuerpo, tu labios juntos a los míos, tus susurros, casi suspiros, en mi oído que entre beso y beso intentaban decir te quiero. Tus olvidos, tus recuerdos, tus sentimientos olvidados en un momento, tu manera tan fácil de entender un adiós y tu miedo a sentirte solo a no sentirte querido. Todas y cada una de esas cosas que te forman, que me hacen ver como eres. Quererte y odiarte al mismo tiempo. Sin saber, si algún día me quisiste, me sentiste. Quizás yo para ti solo fui una más, entre muchas otras. Pero tú, para mí, para mí fuiste el único. El único que con su inmensa cantidad de fallos, me hiciste sentir especial, querida, amada o eso pensaba yo.

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