¿Me ves sonriendo? Bien, pues no tienes ni la más mínima idea de cómo he llegado a estar, de cómo me he ahogado en mis lágrimas en mi cuarto, sola, y escuchando canciones tristes, auto-deprimiéndome, y pensando que los demás no pasan nunca por esto, porque ellos siempre tendrán a alguien en su vida que les apoye.
Porque una sonrisa no es sinónimo de estar bien, y que si te fijas bien, por las mañana, aunque me lave la cara, aún quedan los surcos en mis mejillas de la noche pasada. ¿De verdad pensabas que era perfecta? No me conoces bien. Tú tendrás todos los problemas del mundo, pero por lo menos tienes a alguien con quien superarlos, pero sin embargo, yo, ¿qué hago? No tengo a nadie, y aquí me ves, aguantando todas las ganas de llorar en público, aunque sé que no tiene sentido porque eso no mejorará las cosas. Sólo serviría para dar pena, y prefiero aparentar ser una chica fuerte, aunque luego, en mi soledad sea, quizás, la chica más sentimental de todo este planeta.
Nunca se me dio bien hacer nada, tengo millones de defectos, y nada de lo que sentirme orgullosa de mí misma. Soy de esas que ve a parejas felices por la calle, y se las queda mirando, pensando en cómo será esa vida, esa en la que tengas a alguien en quien confiar y alguien que te ayude.
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