martes, 18 de septiembre de 2012
Uno entre un millón.~
Hace poco leí que, con 50 años, habremos conocido a lo largo de nuestra vida unas 20.000 personas. Haciendo una regla de 3, obtuve que una joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6.800 personas. Pongamos que, la mitad de esas personas, es decir, 3.400, son hombres, y la otra mitad, mujeres. Y supongamos que de esos 3.400, solo 1/3 están dentro de el margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos 2/3, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca podríamos enamorarnos: Familiares cercanos, ancianos, niños pequeños.. Nos queda el siguiente número: 1.133'3. Pero, redondeando, pongamos unas 1.000. De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola. Estamos hablando de una milésima parte. Y a su vez, esa persona se enamorará de una sola entre mil. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno es, según las matemáticas: 1/1000 x 1/1000. Lo que es igual a una posibilidad de 1/1000.000. A sí que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase a 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón en un hecho, en una realidad,¿Qué sentido tendría no aprovecharla?¿Que más da lo que venga luego?¿Que importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo más difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.
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