lunes, 18 de junio de 2012

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Un beso a medio acabar y un taxi al aeropuerto.
Un beso de esos de los que no gustan, de los rápidos, de los que te dejan con ganas.
Un vuelo a otro país, y se acabó.
Un avión que se lleva todo lo que construimos, como si fuera tan fácil.
Como si fuera tan fácil que al marcharte nos olvidemos de todo, como si al marcharte se fueran a cerrar las heridas sin dejar siquiera cicatrices.
A pesar de saber que tú no eres así te dejo irte, tal vez porque a mí también me venga bien olvidarte, que me olvides, porque nos viene mejor a los dos.
Sé que dentro de dos meses las heridas podrán abrirse aún más y solo querré estar a un centímetro de tu boca, pero quien no arriesga no gana, y yo lo estoy arriesgando todo, con la posibilidad de perder incluso la cordura.
Aunque al final un "te echaré de menos" me hará arrepentirme de todo.

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