miércoles, 28 de noviembre de 2012

Y no pudimos esperar a crecer...



¿Recuerdas cuando viajar volando significaba columpiarte en el parque?, ¿cuando "protección" significaba usar casco?, ¿cuando lo peor que podías obtener de un niño eran piojos?, Los hombros de papá eran el lugar más alto del mundo y mamá era tu héroe. Tus peores enemigos eran tus hermanos. Los problemas de velocidad eran causados por quien corría mas rápido. "Guerra" solo era un juego de cartas y la única droga que conocías era la medicina para la tos. Cuando llevar falda no te convertía en puta. El dolor mas fuerte que sentías era el de tus rodillas raspadas y "adiós" era solo asta mañana.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Sociedad-

*Nos pasamos la vida buscando, poniendo conceptos, límites, características, definiendo sentimientos, o mejor, siendo definidos por personas que en su día los experimentó y conforme a su experiencia, así estableció los límites y requisitos para comprobar si una persona ostenta un sentimiento hacia otra o varias personas. A partir de esta versión, nosotros, inexpertos e inocentes, tomamos esa biografía sentimental y la convertimos en ley básica para iniciar los pasos hacia ese sentimiento, como vemos a diario, cada persona utiliza ropa diferente, escucha distintos tipos de música, se corta el pelo de manera diferente e incluso van a peluquerías distintas, y una vez visto esto, ahora yo me pregunto: ¿acaso las personas manifiestan sus sentimientos de la misma manera? ¿Todas las personas necesitan los mismos límites para actuar sintiendo lo que sienten? Es curioso escuchar a diario a personas que dicen cada persona es un mundo, pero a mi nivel de experiencia, he podido experimentar que en el ámbito de los sentimientos no consideramos que cada persona sea un mundo...
Concluyo preguntándome: ¿me he vuelto loca o es que las personas no somos tan independientes en lo sentimental? ¿Acaso nos dejamos llevar más por lo que dice la gente acerca de ese sentimiento, o que por lo que dice el corazón?

domingo, 18 de noviembre de 2012

-Me gustan las matemáticas, además se me dan muy bien  
+ Ah, si? Cuánto son 4578953 +367832?
 -Los días que quiero pasar a tu lado.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Desconocido → Conocido → Amigo → Novio. Ahora léelo al revés, ¿Duele, verdad?

jueves, 8 de noviembre de 2012


Sabes mi nombre, pero no mi historia.
Has oído lo que he hecho, pero no por lo que he pasado.
Sabes donde estoy, pero no de donde vengo.
Me ves riendo, pero no sabes lo que he sufrido.
Así que deja de juzgarme.

martes, 6 de noviembre de 2012

:*

¿Sabes lo que es sentirte como una puta mierda y que haya alguien que esté ahí, y que te saque una sonrisa en cualquier momento? Yo sí.
Esa persona, que me levanta los ánimos, que me sube la moral, que con sólo decirme un simple ''Hola'', sentirme la mejor persona del mundo sólo porque la tengo en mi vida.
Esa, que es verte y darte 2 besos, que es capaz de quedarse hasta las tantas de la madrugada hablando contigo y que haría lo que fuera por ti. Esa que sólo por hablar, te dice un pego más grande que una casa, y que así consigue sacarte de tus malos momentos, de tus problemas. Que no será ni la más guapa, ni la mejor, ni la más guay del mundo, o no al menos para los demás, pero sí para mí. Esa que ya la tienen fichada en clase, que es una ''mala'' influencia, o eso dicen los profesores, aunque por dentro se mueran de envidia al ver que tengo mejores amigas que ellos a esta edad. Esa, es simplemente ella, y la quiero más que a nada.
Yo soy esa persona que le gusta reírse a costa de todo, aunque luego tenga que decir: no me reía de ti, no te enfades. Soy esa niña que piensa que la edad no importa, que si te gusta, te gusta y punto. Soy esa que siempre piensa que hay dos opciones para todo, que 2+2 son 4, pero puedes llegar a contar 7. Yo soy de las que piensan que a la tercera va la vencida, pero solo a veces. Soy de las que le gustan los paseos románticos, que le susurren al oído un te quiero, los besos en el cuello, las caricias, los abrazos que duran eternidades. Soy esa a la que le gusta pensar que las sonrisas significan más de lo que en verdad quieren decir, que los besos sin amor no se podrían llamar besos, que los polvos sin cariño, siguen siendo polvos y que una palabra puede cambiarlo todo. Soy ese tipo de persona que en invierno echa de menos el verano, y que en verano echa de menos el invierno; y con esto, ya sabréis que mi lema es: nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, por eso yo intento valorar a cada persona, y darle la importancia que en realidad tienen. Soy de esas que lloran cuando ve películas, por muy estúpidas que sean, me da igual. Soy de las que luchan por lo que quieren, eso sí, yo no cambio por nada ni por nadie. Soy de esas que se enamora fácilmente, y de las que daría la vida por cualquier amigo suyo. Soy de las que no cuentan nada a gente que no es de confianza, y de las que si les cuentas algo, no se lo dice a nadie, básicamente, porque no soy una falsa. Soy de las que si la ves por la calle y no te saludan es porque me caes mal, o porque iba pensando en mis paranoias, y si un día te doy dos besos, y al otro no, no te extrañes, eso es porque me cansé de ser educada contigo. Soy de las que dicen lo que piensa, te guste o no. Soy de las que pasa de todo. Soy de las que si ve algas en el mar, no se baña. Soy de las que se come la Nutella metiendo en dedo en el bote, y chupándolo después. Soy de las que dicen te quiero cuando lo sienten. Soy esa chavala que se traumatizó con el anuncio de las Oreo. Resumiendo todo esto, soy de muy directa, soy de las que le importa una mierda lo que los demás opinen, de las que pueden llegar a ser muy románticas, pero solo a veces, y de las que sin duda alguna daría la vida por aquellas personas que le sacan una sonrisa día sí, día también.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Nada de princesas..

Confieso que nunca he tenido pinta de ser la típica princesa de cuento. Nunca he aspirado a convertirme en una pierde zapatos, jamás he pensado en dormir cien años. Nunca me he visto capaz de luchar por alguien, ni de enamorarme de un inmaduro Peter Pan que no quiere crecer. Pero yo sí he creído tener envenenado cada poro de mi cuerpo, y he esperado un beso que no llegó jamás cada noche al acostarme. Confieso que nunca me he sabido las coordenadas que tiene un corazón para buscarlo, y no perderme mientras le pierdo yo a él. Tampoco he aspirado a convertirme en algo más que la antiheroina de mi propia historia. No nací para perder cosas, y aún así, parece que me paso la vida buscándolas. Confieso que nunca pensé estar esperando a que aparezca mi hada madrina con un par de converse desgastadas, que los cristales se me rompen, o mejor aún, dejando que el teléfono suene encima de la mesa porque a mi Peter Pan, le ha dado por hacerse mayor.